Recuerdo cómo si fuese ayer, esa tarde de verano en que la conocí, caminaba por la orilla del mar pisando tan delicadamente la arena, parecía un ángel que se perdía a lo lejos; jugaba con las olas, y la espuma, cada vez que se acercaban esas hermosas burbujas blancas perdidas entre las olas a la orilla, ella corria, como si la espuma la persiguiera, gritaba de emoción era una risa inconfundible, que jamas olvidaré, parecía una nena que le temía al agua pero que no podía dejar de jugar con ella y necesitaba probarla, aún sigo pensando que eso fue lo que realmente me enamoró de ella, su forma de ser; tras unos 40 minutos de observarla sin poder sacar la vista de ella, por fin me animé a hablarle, a preguntarle, a iniciar la conversación, pero solo pude tartamudear, y lo único que logré decir a duras penas fue: "Mi nombre es Amadeo"; no puedo explicarles lo que sentí en ese momento, necesitaba que la tierra me tragara para salir de mi estado de shock, no podía creer que acababa de hacer eso, para que YO Amadeo Insicuro hiciera algo asi, deberían hacer hasta lo imposible, era como pedirle peras al olmo.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Una diferente historia de amor; I
Su vestido rosa, me impactó, tan alegre, tan vivo, tan femenino, tan original, como siempre, asi era ella, única e irrepetible; su pelo negro, lacio, y largo volándose en el viento, sus mejillas rosadas, y sus ojos color leopardo tan intensos, que por momentos parecían perderse en mi boca, esos ojos de los que me enamoré apenas los vi que tenían un suave color miel, con manchas marrones oscuras, era la perfección, juro que jamás vi una chica cómo ella, tan simpática, alegre y divertida, tan compañera y dulce, tan fresca e intensa a la vez, era perfecta, puedo jurarlo.
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