miércoles, 29 de febrero de 2012

En el preciso momento en el cual mi corazón dejo de latir, sabía que te habías alejado de mi lado. Perdí el control de todo aquello que era mío en el inmenso vacío que provocaba la angustiosa pérdida del calor de tus labios. Simplemente sentía que moría lentamente consumida por la angustia, y que mis pocas fuerzas eran llevadas contigo a donde quieras que vayas.
Mi voz se torno susurrante y mi piel pálida, y el calor de mi cuerpo se había esfumado como así también mis ganas de seguir viviendo.
La guerra contra  aquellos que nos agobian e intentan separarnos aun mas, se hace cada vez mas difícil, y temo no poder resistir a las heridas que me provocan con aquellas armas con las cuales, dicen, intentan defenderme.
Pero mi voluntad es fuerte y se que no tengo que rendirme, pero también se que si no llegas pronto a rescatarme, no tendré otra opción, que dejar que mi cuerpo maltratado y ya sin fuerzas, caiga al frío suelo de la derrota y dejar que mis enemigos me arrastren lejos tuyo, a un mundo en el cual la felicidad no tiene entrada, y mi unica salida es el llanto.
Seguiré luchando hasta donde me de mi energía, pero espero que llegues pronto por que ya no tengo mas fuerzas.

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